Este es un tercer regalo para nosotros. Miremos su belleza y bendición incomparable: ¡el tener acceso a Dios!
Romanos 5: 2 «Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes». Nosotros los creyentes estamos en un lugar muy privilegiado, y nuestra relación con Dios empieza con la fe en Cristo. Y no solamente que Dios nos declara sin culpa, sino que nos lleva cerca de Él; ya no somos sus enemigos, somos sus amigos, y más aún, somos sus hijos. Lo que tenemos como hijos de Dios es algo imposible de comprender, pero es real.
Como hijos de Dios tenemos lo siguiente: rescate, absolución, justicia, relación con Dios, obediencia, gracia, vida eterna. No por medio de una religión sino a través de una relación personal con el Señor Jesucristo.La religión detiene al hombre, y le cierra la puerta de entrada hasta que el hombre haga algo, o pague algo. Cristo nos libera de todo eso. La maravillosa persona quien vino a esta tierra hace más de 2.000 años realmente nos dejó la puerta abierta al cielo cuando Él fue a la Cruz y murió por los pecados del mundo. ¡Y resucitó!.
Cristo dijo: YO SOY EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
Una de las cosas gloriosas de este día en que vivimos es el hecho de que nosotros tenemos acceso directo e inmediato a Dios a través del Señor Jesucristo. Hebreos 10: 19-20 «Así que, hermanos, teniendo libertad para entraren el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne».
!Este, entonces, es el milagro: un camino de acceso a Dios!
Hoy, al pie de la cruz de Cristo hay un camino directo e inmediato a la presencia de Dios y encontrar ahí toda la gracia y el socorro que necesitamos. Sería algo terrible recibir un regalo tan grande como este -el acceso a Dios- y no usarlo o no aceptarlo. Cuán trágico es ver que actualmente creyentes a quienes se le ha dado acceso a Dios están fallando en usarlo.
María Cristina Rodríguez de Caicedo


