Queridos amigos y hermanos,
Si pensamos en el mundo que nos rodea, podríamos definirlo como lo hace el Dr.R.B. Kuiper – “la multitud sin Dios, la masa de los hombres separados de Dios y por lo tanto hostiles a la causa de Cristo”. Ahora bien, si el mundo es esto, entonces la iglesia es antitética al mundo, es decir tiene un fuerte contraste con el mundo.
Esto quiere decir, que la iglesia debe diferenciarse del mundo en su carácter, en su modo de vivir, en su manera de proceder y principalmente en sus frutos de justicia.
A veces, es muy triste reconocer que la iglesia no es una opción verdadera y que no hay diferencia de ésta con el mundo que la rodea. Sin embargo, la iglesia son los hombres y mujeres que confiesan a Cristo, es decir usted y yo. Por lo tanto, lo que usted y yo hagamos, pensemos y realicemos, tiene mucho valor frente a Dios y al mundo.
El apóstol San Pedro nos dice- “dispónganse para actuar con inteligencia; tengan dominio propio; pongan su esperanza completamente en la gracia…no se amolden a los malos deseos que tenían antes, cuando vivían en la ignorancia. Más bien, sean ustedes santos en todo lo que hagan, como también es santo quien los llamó” (I Pedro 1:13-15).
Vivamos entonces, con una actitud renovada, concientes de que estamos en la presencia de Dios. Asi pués, entendemos que nuestras obras y trabajos están separados para Dios, razón por la cual nos entregamos a ellos con buena disposición y realizamos nuestras obligaciones de la mejor manera. La vida se santifica para Dios, el mundo recibe el bien de nosotros, y nosotros nos vestimos de dignidad.
Solí Deo Gloria
Rev. Richard Aguilar


