Pensamiento Reformado

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“Ecclesia reformata semper est reformanda”

(la iglesia reformada siempre está reformando)

¿Qué es ser reformado?

Por Bill Leuzinger- la perspectiva de un Pastor

  • SER REFORMADO SIGNIFICA SER BÍBLICO

Uno de los puntos principales en “El Pastor Reformado” de Richard Baxter, es que ningún pastor puede ser verdaderamente un pastor Reformado a menos que su ministerio y vida personal estén constantemente siendo reformados por la enseñanza de la Santa Escritura. Lo mismo puede decirse de una congregación. Ninguna congregación (o miembro de una congregación) puede ser verdaderamente Reformado a menos que su vida entera, fe, y práctica estén constantemente siendo reformadas por lo que es enseñado en la Palabra de Dios. En otras palabras, ser Reformado es ser bíblico.

  • SER REFORMADO ES SERVIR

En nuestra cultura presente, una de las cosas claves que coloca aparte a los creyentes profesantes quienes son verdaderamente Reformados y aquellos que son Reformados sólo en nombre, es la membresía de la iglesia. La mentalidad consumista que tanto penetra en nuestra cultura se ha infiltrado en la iglesia.   Los resultados tristes son que la membresía de la iglesia es, para algunos, una decisión que se basa completamente, o al menos mayormente, sobre los beneficios que ellos creen que recibirán si se unen a una iglesia local.   A diferencia de nuestro Señor Jesucristo, el pensamiento de muchos es, “Yo no he venido a servir, sino a ser servido”, y a “que muchos den su vida por mí”.

  • SER REFORMADO ES SER SINCERO PARA CON DIOS
  • ¿Cómo se reconoce a un miembro de la iglesia Reformada (o bíblica)?

La primera característica es la sinceridad. Un individuo se une a una iglesia por un variedad de razones, pero la única razón válida es que él ama al Señor Jesucristo con todo su corazón. Esto, después de todo, es la base principal de los votos que una persona toma cuando se une a la iglesia a la iglesia Reformada. El está dando testimonio con el hecho que él comprende que es un pecador, que merece justamente la ira de un Dios Santo.   Además, él está afirmando que Dios, en Cristo, por su Espíritu Santo, lo ha traído con su gracia de muerte a vida, de la obscuridad a la luz, y que él ahora ama y confía en el único quien lo amo y se dio a Sí mismo por él. Las responsabilidades de un miembro de la iglesia bíblica son muchas, pero la primera y más fundamental de ellas es el amor sincero para con el Señor Jesucristo.

  • SER REFORMADO ES SER FIEL

Otra característica de la membresía de la iglesia Reformada (o bíblica) es que los votos de la membresía no son sólo profesados sino mantenidos. Tristemente, muchos quienes al menos ven el valor de hacer los votos dan la vuelta y, corren cuando mantenerlos les representa un reto, o cuando “el pasto empieza a verse más bonito en otra iglesia”. Los votos, son pactos solemnes hechos delante de Dios; y no son para ser tomados ligeramente.   “Cuando haces voto a Jehová tu Dios, no tardes en pagarlo; porque ciertamente lo demandará Jehová tu Dios de ti, y sería pecado en ti” (Deut.23:21). “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace con los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas” (Ecl. 5:4-5).   Cualquier miembro de la iglesia quien no toma cuidadosamente sus votos, y siempre tiene dificultad para guardarlos, un día deberá dar cuentas a Aquel delante de quien todos los corazones de los hombres están completamente expuestos.

  • SER REFORMADO ES SER AGRADECIDO

La membresía de la iglesia bíblica es que el pastor es visualizado como un co-pastor del Señor Jesucristo, ese Gran Pastor de las ovejas. Esto tiene muchas implicaciones. Un miembro de la iglesia bíblica toma seriamente la amonestación, “No toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas” (Sal.105:15).   Además él rehusa participar en chismes, difamación, y calumnias contra aquel a quien Dios le ha llamado para que le alimente y cuide espiritualmente: “Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos” (ITim.5:19).

Más allá de hacer caso a las prohibiciones escriturales, un miembro de la iglesia Reformada (o bíblica) ama y respeta a su pastor: “Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra” (ITes.5:12-13a).   El se regocija al someterse a la autoridad del siervo de aquel que viene en el nombre de Cristo para bien de su alma: “Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagáis con alegría, y no quejándoos, porque esto no os es provechoso”. (Heb.13:7,17)

  • SER REFORMADO ES ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS

Un miembro de la iglesia reformada o bíblica también se reúne fielmente con el cuerpo para escuchar lo que el pastor ha recogido de su estudio de la Palabra de Dios. Su actitud debería ser la de Cornelio: “Ahora, pues, todos nosotros estamos aquí en la presencia de Dios, para oír todo lo que Dios te ha mandado” (Hch.10:33a). El busca traer alegría al corazón del pastor al crecer en amor por Cristo y por otros: “Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa” (Fil.2:2). El rehusa abandonar al mensajero fiel, aún si el mensaje es difícil, y diligentemente discierne lo que escucha por la palabra de Dios: “Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hch.17:11)

  • SER REFORMADO ES SER CONSIDERADO

El amor y el respeto que una iglesia reformada tiene por su pastor, se manifiesta también en la forma en que ésta trabaja y, se sacrifica para proveer para las necesidades materiales de él: “Así también ordenó el señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio” (I Cor. 9:14).

Mucho más se podría decirse acerca de la membresía de la iglesia bíblica, pero como un pensamiento para terminar consideremos ésta exhortación de un pastor para la iglesia del Señor Jesucristo: “Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios” (Ro.15:30).