Su vida por la nuestra – Sexto regalo.

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Otro de los regalos más preciados está escondido. Levantémosle, abramos y observaremos de cerca uno de tantos  maravillosos regalos debajo del árbol de Dios, está en  Romanos  5: 9 y dice: «Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por Él seremos salvos de la ira». ¿Cuál es esta ira de la cual somos salvos?  Somos salvos de la gran tribulación.

Algunas personas piensan o creen, que la gran tribulación es como un huracán que azotará las costas y que pueden protegerse de las tormentas y esconderse en algún sótano, cerrando las puertas o escotillas y asegurándolas con tablas de madera, o láminas de metal y permanecer ahí hasta que pase la tormenta.  Pero esa, es una concepción errada de la gran tribulación.  El Señor se refiere a la ira, o juicio de su Gloria. Apocalipsis  6: 17  dice-  «Porque el gran día de su ira ha llegado; ¿Y quién podrá sostenerse en pie?». El «cáliz de iniquidad se está llenando»,  un escenario se está preparando -como Dios dijo que sería- y entonces los juicios vendrán sobre la tierra.  El Anticristo va a ocupar el poder, prometiendo paz al mundo. Y el mundo le creerá.

El corazón del hombre, que anhela paz, seguirá al hombre que la promete, sin pensar jamás en volverse a Jesucristo, el único que puede dar la verdadera paz.  Ellos serán engañados por el Anticristo, porque él jamás traerá paz, sino guerra. No obstante, en Romanos  5:9 tenemos la promesa que nos asegura, que nosotros los creyentes en Cristo, somos librados, y hemos sido librados de la ira de Dios que vendrá. Hermanos, hermanas, si alguno ha sido perturbado pensando ¿qué pasará con la gran tribulación? Leamos el siguiente regalo: Romanos  5:10  «Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida».

Dios estuvo dispuesto a dar a su hijo para morir por nosotros cuando nosotros éramos sus enemigos.  ¿No sabe que cuando nosotros venimos a ser sus hijos, el Señor velará para que nosotros NO experimentemos la ira venidera? !Éste es el regalo incalculable!  Cristo murió para salvarnos, y por ello somos salvos de la ira venidera.  Amén.

María Cristina Rodríguez de Caicedo.

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