Romanos 5: 3-4 «Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza».
Mirando cuidadosamente bajo el árbol de Navidad de Dios, encontramos un quinto regalo: y es que nosotros los cristianos podemos gloriarnos en medio de las tribulaciones y pruebas. Esta es una paradoja de la fe cristiana. El Apóstol Pablo escribió a los nuevos creyentes en Tesalónica. 1 Tesalonicenses 1: 6 «Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la Palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo».
Los hijos de Dios podemos gloriarnos de la disciplina de Dios. ¿Por qué? Porque sabemos que si Dios ha permitido que tengamos pruebas o problemas, es para nuestro bien y para la gloria de Dios. Dios está intentando formar y desarrollar el carácter en nosotros. Sabemos que Dios no nos salva por nuestro carácter, pero Él nos salva para producir carácter. Job 23: 10 «Más Él conoce mi camino; me probará y saldré como oro». Los problemas no deben debilitar nuestra fe, sino al contrario, las pruebas fortalecerán al creyente en Cristo. Este regalo es triunfo en la la tribulación y como resultado final la paciencia, el carácter, la esperanza, lo cual significa un super y abundante optimismo hacia la vida.
Cuando nosotros miramos este maravilloso paquete bajo el árbol y lo abrimos, miramos que es un regalo de Dios. Es así que podemos regocijarnos en las pruebas y tribulaciones, porque sabemos que el Señor nos extiende su mano para ayudarnos a pasar los problemas con Él.
María Cristina Rodríguez de Caicedo.

