La esperanza – cuarto regalo.

Aquí, bajo el árbol de Dios, hay otro regalo para ustedes.

Romanos 5: 2   «Por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la ESPERANZA de la gloria de Dios». Esta es la espera que las Escrituras mantienen: esperanza en la gloria de Dios.  Pablo le dijo a Tito  (2:13): «Aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo».

Esperar la venida del Señor para llevar a su iglesia de este mundo, esa es una gloriosa esperanza, y va a realizarse en su aparición. Nosotros como hijos de Dios tenemos esta esperanza. Eso significa que tenemos un futuro. La gloria de Dios aparecerá nuevamente sobre esta tierra y es algo tremendo que está por ser revelado y nosotros tenemos algo por lo cual mirar al futuro con esta esperanza bienaventurada. Cristo viene otra vez, no como un bebé a Belén.  Cristo vendrá con poder y gloria, debemos afirmar este hecho en nuestra mente; por favor, no lo desechemos.  Preguntémonos, ¿hasta cuándo Dios nos permitirá proseguir de esta manera?

Sobre la tierra se cierne un evento, la venida de Cristo en gloria.  Y la venida de su gloria será un tiempo de gran juicio sobre la tierra.  ¿Cómo podemos nosotros, imperfectos y débiles como somos, ver adelante con gozo este día?  Esto es lo maravilloso, después que somos justificados ante los ojos de Dios, por solamente confiar en Jesucristo, nosotros no necesitamos temer la venida de aquella gloria.  Porque el Señor nos llevará con Él, arriba de antemano. 1 Tesalonicenses  4: 16-17   «Porque El Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo».

Nuestro  Señor Jesucristo va a arreglar todo lo malo en el mundo de hoy. Nosotros estamos;  como dice Tito  2: 13  «Aguardando esa esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa de nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo». Romanos  8: 28; 39  «Nosotros sabemos que todas las cosas nos ayudan a bien. (…) Nosotros sabemos que !Nada nos podrá separar del amor de Dios! que es en Cristo Jesús».

CUÁN MARAVILLOSA ES ESA ESPERANZA. ¡LA BIENAVENTURADA ESPERANZA DE LA IGLESIA!.

María Cristina Rodríguez de Caicedo